¡Cómo somos!

¡Cómo somos!

Este post no tiene nada que ver con negocios ni con emprendimiento, pero si reflexiona sobre cómo somos, lo que hacemos y lo que queremos ser.

Llevamos casi un mes, y deseo que nos quede mucho, que todas las calles de España lucen en al menos uno de sus balcones una bandera roji-gualda, y es digno de sentir un profundo orgullo.

Banderas de España en los balcones

Banderas de España en los balcones

Parece mentira, pero un puñado de hombres dándole patadas a un balón han conseguido más que los políticos, las instituciones, la economía, las empresas o cualquier otro. A través de una camiseta, “la Roja”, se ha unido un país en crisis y en decadencia socio-económica, y todo por conseguir un sueño, una ilusión, un objetivo para todos. Más allá de ideologías, creencias, raza, sexo o religión, es inevitable que algo grande nos una y nos sintamos orgullosos de formar parte de ello, aunque sea por el mero hecho de haber nacido dentro de unas fronteras.

Las fronteras marcan un territorio que más que un país o una nación identifican el lugar donde hemos nacido, nos hemos criado y tenemos a nuestra gente. En ese lugar compartimos educación, amigos, familias, vidas e historia. No es sólo un país, una nación, unos colores, una bandera, un escudo o un idioma, es la tierra de nuestras raíces. Yo estoy orgulloso de ser español, no por patriota o nacionalista, sino porque es donde me han dado la vida y me he convertido en lo que soy.

Es curioso como vemos al resto del mundo levantando sus banderas y presumiendo de ellas sin tener connotaciones negativas. Pero aquí ves a alguien con una bandera de España y le prejuzgas. He mirado esta mañana en mi armario y tengo camisetas con la bandera de Noruega, de Australia, de EE.UU., de Argentina o de Italia, y me las pongo habitualmente sin que nadie me tache de nada. En mi opinión esto nos pasa porque somos unos acomplejados. La paradoja es que han tenido que llegar los éxitos de la Selección de Fútbol para que nos sintamos liberados de lucir nuestra bandera y poder gritar “Soy Español” y “Viva España”.

Creo que ni treinta y tantos años después somos capaces de mirar hacia delante, que seguimos viviendo de lo que fue, pudo ser y nunca será, que prejuzgamos demasiado, que no somos valientes por miedo a esos prejuicios, que la vida es más que pensar en qué dirán, que no hay buenos y malos… que la vida es más que ser o parecer.

Bandera de España

Para mí mis raíces están en España y me siento muy orgulloso de ser de donde soy, de escuchar el himno sin letra, de ver la bandera en lo alto de los mástiles y en los balcones, de ser tan dispares los del norte y los del sur, de la siesta, del jamón, la paella y las fabes, del Mediterráneo, el Atlántico y el Cantábrico, de la Península, de las Islas y de Ceuta y Melilla, de Manolo Escobar y del del Bombo, del flamenco, la jota y la sardana, de los toros, las fallas y las ferias, de mi familia, mis amigos y mi gente.
Me siento orgulloso de que en un territorio de 504.645 km2 quepan tantas cosas y tan diferentes. Aquí se acepta a todos y todos podemos sentirnos identificados con algo. Y si no… lo creamos.

Sintámonos orgullosos de ser quién somos, de dónde somos y con quién lo somos, porque eso nos hace ser mejores para compartir el mundo.

P.D.: Esto está escrito antes de que fuéramos CAMPEONES DEL MUNDO. Preparaos para lo siguiente…

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