Afilando el hacha

Afilando el hacha

Hace poco un amigo me contó una historia de esas que tienen moraleja, y de las buenas:

Un leñador fue buscando trabajo a un aserradero diciendo que él cortaría el doble de madera que cualquiera de los que allí trabajaban, y el encargado para comprobarlo le admitió a prueba. En sólo una semana el leñador sorprendía a todos cuando en la mitad de tiempo cortaba el doble que los demás. Al poco, comenzó a bajar sus cifras y al darse cuenta tomó la decisión de trabajar lo mismo que los demás. Pero su rendimiento siguió cayendo. Amplió su jornada más horas, suprimió los descansos y comía mientras cortaba, pero siguió cuesta abajo. Un día se acercó el encargado y le dijo que ya estaba por debajo de los demás, pero el leñador no se lo explicaba porque echaba más horas, más esfuerzo, tenía más técnica… El encargado pensativo le preguntó: ¿Cada cuánto afilas el hacha? Y el leñador sorprendido le respondió: No, no paro a afilarlo porque perdería tiempo.

La moraleja es clara, tenemos que medir los tiempos para no desgastarnos y afilar nuestra más poderosa herramienta de trabajo: nuestra mente. En caso contrario dejamos de ser eficientes y clarividentes, nos oxidamos, perdemos buenas ideas y sólo nos obcecamos en resolver los problemas del día a día.

Así que vamos a aprovechar las vacaciones para relajarnos, disfrutar de nuestro tiempo y tomar fuerzas para el nuevo curso.

¡¡¡Felices vacaciones!!!

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