¿Un AVE aterrizando tras las vacaciones?

Lo que da de sí un viaje en el AVE de vuelta de vacaciones. Es como el aterrizaje de un avión, sabes que después de un tiempo en las nubes tienes que volver a la tierra.

Mientras llegaba a la Estación todavía divisaba nubes y la tierra la veía minúscula y lejana. Cuando he entrado en el vagón, he encontrado hueco para la maleta y me he acomodado en el asiento he empezado a descender a 7.000 ft. Me he sentido tan crecido que me he decidido a abrir el mail. Así, directamente, sin navegar un poco antes, a las bravas. Y de repente he bajado de golpe unos 3.000 ft de la cantidad de bips que han sonado en la bandeja de entrada. Parece que todo el mundo estaba esperando a hoy, que lo di como fecha de vuelta. Aunque esto lo agradezco porque así en vacaciones sólo me he preocupado de las emergencias.

A los mails ya hay que sumar el móvil, que empieza a sonar cada 30 minutos. Se me acaba de encender la luz de abrocharse los cinturones. Menos mal que con la excusa de la cobertura y de no armar mucho escándalo puedo cortar rápido. ¡¡¡Lo siento por los afectados!!!

A parte de la vuelta a las relaciones exteriores, el montón de ideas surgidas durante los días de relax las empiezo a materializar en un documento más serio que una servilleta de chiringuito. Algunas escribiéndolas en limpio parecen hasta buenas. O mejor dicho, no parecen tan malas.

Me voy acercando a Madrid, y lo que ayer era el infierno de la vuelta al trabajo lentamente va tomando forma de purgatorio. Ya, hasta me contestan a los mails que respondo y reenvío. Me consuela pensar que ya hay más como yo. Aunque miro a mi alrededor y todos hablan de sus pasadas vacaciones, donde han estado, lo que tienen que hacer al llegar, suenan más móviles… Creo que todos estamos igual.

Cada kilómetro que avanzamos, pié que descendemos, me siento más activo; hasta el punto de escribir este post. Parece que las musas están volviendo, y espero que también hayan descansado y tomado fuerzas para “la que se avecina” (que gran serie para los agujeros del verano): retomar trabajos, nuevos proyectos, más crisis, reformas, recortes, huelga general… ¡Uff, casi nà!

Ya frenamos, bajamos a altura de aproximación. Bueno, voy a poner esto online que ya veo la tierra de Atocha, y al final me lío, me lío y pierdo el tiempo.

Qué buen viaje y que bien aprovechado. Ya casi paso del purgatorio al cielo. Solo espero que al tomar tierra, llegar a la oficina, no haya muchas turbulencias. Aunque mejor, voy a ser optimista y a pensar que lo que sea tendrá que ser, que los problemas tienen solución (y si no para que preocuparse) y en que todo con esfuerzo solo puede ir a mejor.

Feliz regreso de las vacaciones

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