Mi razón de ser: mis clientes

Mi razón de ser: mis clientes

Lo primero en mi empresa son los clientes

Qué fácil es decir esto pero qué difícil es cumplirlo siempre… o casi siempre.

Los clientes tu razón de ser

Muchas empresas presumen de estar volcadas en los clientes pero cuando uno de ellos pide otra cosa que no son compras o no significan ingresos directos para la compañía ya se convierten en un “marrón”. Esto es más habitual de lo que parece y deriva de la inestabilidad o errores en dos puntos claves:

En la filosofía y objetivos de la empresa:

  • Se centran en ventas y no en clientes.
  • No incorpora al cliente como piedra angular.
  • Desviación de la atención en otros menesteres, a priori, más importantes.

En los empleados:

  • Falta de motivación e implicación en la empresa y su proyecto.
  • Falta de confianza en el producto/servicio a vender y respaldar.
  • Falta de comunicación interna.
  • Falta de formación.

Estas situaciones deben ser corregidas de inmediato por las empresas si quieren tener futuro. Ni mejor ni peor, tan solo un futuro.

Las empresas nacen, viven y se desarrollan porque existe una figura: el cliente. Podemos tener todos los stakeholders que queramos (socios, instituciones, proveedores, empleados, entidades financieras…). Hasta nos podemos inventar nuevos y con palabras más raras, pero como no tengamos a nadie que nos compre, nos respalde y nos prescriba, poco podemos hacer.

El cliente es la pieza fundamental de todo. De partida, los negocios nacen porque encontramos una necesidad de alguien insatisfecha o mejorable. A partir de aquí debemos tener la visión del cliente:

  • Analizarle y conocerle.
  • Saber Qué necesita, Cómo y Cuándo.
  • Si se puede mejorar o ayudarle más.
  • Estar en contacto con él y escucharle.
  • Anticiparnos a sus necesidades futuras.
  • Aportarle soluciones eficaces.
  • Gestionar las deficiencias y las insatisfacciones.

Cumpliendo todo esto no tenemos el éxito asegurado, pero seguro estaremos en una posición más cercana a la de quién nos compra y genera nuestros ingresos.

También hay que diferenciar entre servicio y servilismo.  Incluso romper esa máxima de que “el cliente siempre tiene la razón“.

En muchas ocasiones hay que saber decir que NO a los clientes porque tenemos que fijar nuestra posición, demostrar nuestra valía, porque va en contra de nuestros intereses, porque no es lo más conveniente para él o porque simplemente no lo podemos hacer. Estas situaciones hay que saber gestionarlas con ventaja para demostrar otros valores más allá de la resolución: profesionalidad, transparencia e integridad. Un NO a tiempo y bien gestionado nos puede posicionar ventajosamente con el cliente y frente a la competencia.

Por tanto, vamos a mirar más por esos a los que debemos nuestra “existencia empresarial”, porque todos somos clientes y nos gusta que nos traten bien.

¡¡¡Gracias clientes!!!

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