La nómina anestesia

Hace tiempo un amigo me dijo una frase que me ha dado mucho que pensar y que me terminó de convencer para emprender mi propio negocio. Hoy, pasado el tiempo, y con la experiencia empresarial justa puedo decir que como metáfora es única para definir el elemento que frena el impulso emprendedor de las personas:

“La nómina anestesia”

Anestesia (def. RAE): Falta o privación general o parcial de la sensibilidad, ya por efecto de un padecimiento, ya artificialmente producida.

Vamos a tomar la nómina como el elemento artificial que nos adormece los sentidos y no nos permite ver las oportunidades ni desarrollar nuestras ideas.

Acudimos diariamente al trabajo pensando en planes de negocio y en ideas innovadoras. Llegamos a la oficina y nos quemamos frente a un grupo de personas que no reconocen nuestro potencial ni el de nuestras ideas. Volvemos a casa saturados de incompetencia para continuar analizando mercados y aprendiendo sobre nuestros imaginarios negocios. Y así día a día hasta el 30 de cada mes, en el que nos ingresan la nómina y adormecemos nuestra mente con la tranquilidad y la estabilidad que nos reporta el sentirnos seguros de poder seguir con nuestra asentada vida.

¿Os sentís identificados?

Pero llega un día que un pequeño incidente hace saltar en nuestro interior un resorte que nos desconecta del cable de la anestesia y nos libera para seguir nuestros impulsos y estar alerta para captar todas las oportunidades de negocio que revolotean a nuestro alrededor.

Es duro dar el paso y afrontar todas las dificultades e incertidumbres que imaginamos nos vamos a encontrar, y las infinitas posteriores que realmente sufrimos. Pero la realización personal y el llevar a cabo nuestras visiones son estímulos que, si somos capaces de analizar y rentabilizar racionalmente, son muy difíciles de frenar. Evidentemente la situación económica actual es un contratiempo a valorar, pero también tenemos la manida frase de “tiempo de crisis, tiempo de oportunidades”, por lo tanto ya tenemos dos teorías que aplicarnos si de verdad queremos dejar volar nuestros impulsos emprendedores.

Gracias Santi.

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