Ante la virtud de emprender…

Aunque me suena que el refrán es al revés: ante el vicio está la virtud. Pero estamos viviendo una situación en la que emprender es una gran virtud y por contra la de no invertir se ha transformado en algo tan habitual que parece un vicio.

Nos encontramos en unos momentos complicados para emprender. La incertidumbre sobre el futuro y la falta de apoyo financiero no facilita la puesta en marcha de nuevos proyectos o la expansión de los existentes. Se nos hace casi imposible presentar unas proyecciones financieras coherentes frente a la falta de experiencias históricas tan críticamente globales y a la sobre-rentabilidad que buscan los inversores.

Los bancos no pueden abrir el grifo porque no tienen ni para ellos, las instituciones te remiten a los del grifo. El capital riesgo está volcado en lo macro-online, la súper-tecnología y lo bio-loquesea. Los inversores privados, con la que está cayendo, prefieren guardar la ropa. Y los business angels son indeterminados porque no sabemos ni el sexo de los ángeles. Por tanto, ahora mismo sólo nos queda el “friends and family“, que no es más que familia y amigos te presten el dinero basándose en que te conocen y en la confianza que les profesas.

En todo esto no podemos criticar que bancos, instituciones o capitales privados no inviertan, ya que cada uno hace con su dinero lo que quiere. Pero sí que tenemos licencia para dudar de la mareante promoción que hacen en apoyo de los emprendedores. Deberían apuntarse eso de “a Dios rogando y con el mazo dando”. O mejor: “al emprendedor promocionando y con la cartera dando“.

A pesar de todo, os animamos a todos a luchar por sacar adelante vuestros proyectos, porque, tirando de más refranero:

“el no ya lo tenemos”

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