Un pequeño detalle

Estamos en un mundo donde las buenas formas y la cordialidad se han situado en un segundo plano para priorizar la rapidez y la comodidad facilitada por guardar las distancias.

El hecho de que te reciban con una sonrisa, te atiendan con calma y que prime la amabilidad en la comunicación, marca la diferencia y, como en los tiempos que corren, esta práctica es poco habitual, destaca en el ritmo habitual de las relaciones.

¿A quién no le ha alegrado un poco el día una persona que se toma el tiempo para dedicarle un buenos días, una sonrisa o unas buenas palabras? La experiencia me dice que la gente aprecia estos formalismos que pueden parecer arcaicos o poco actuales en los tiempos que corren y que se consiguen más cosas con un por favor que sin él. La calidad la marcan los pequeños detalles, aunque la buena educación debe ser una exigencia.

Esta pequeña reflexión que podría parece demasiado obvia, parece olvidada en la mente de la mayoría de personas con las que nos cruzamos a lo largo del día, pero son ellas mismas las que lo agradecen cuando son bien recibidas.

Maca

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