Compartir, motivar, producir

¿Quién no ha escuchado alguna vez la expresión: “trabajo desde casa” a la cual hemos respondido: “¡qué suerte!”?.. Puedes compaginar la vida laboral con la personal, no tienes que madrugar, te ahorras los atascos, te organizas tu trabajo sin restricciones de horarios.

Solitario, en esa habitación que simula un despacho del más alto directivo, sin mantener una conversación que se salte el guión de lo establecido en la jornada…

Desde hace años, se ha desbancado la idea “ser un afortunado” trabajando desde casa, ya que estos home workers, huyendo de la soledad, trasladaron su despacho a cafés o bares con wifi que les permitía estar conectados y desarrollar su actividad.

Así nació el concepto coworking, un movimiento que se ha reconvertido aportando un toque de profesionalidad y se han creado espacios exclusivos para trabajadores que comparten intereses, circunstancias y que les provoca un sentimiento de pertenencia a una comunidad tan importante en la condición humana.

Este práctico método de trabajo es muy preciado por emprendedores que tienen toda la ilusión por materializar un nuevo proyecto, profesionales independientes o trabajadores nómadas sin dirección permanente. Cada uno con su actividad encuentra motivación en este entorno profesional que comparten, sinergias que favorecen el desarrollo de proyectos y generan relaciones informales necesarias dentro del marco profesional.

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