El síndrome de ‘ser emprendedor sin saberlo ‘

Tengo una amiga que es fisioterapeuta: estudió la carrera, asistió a conferencias y cursos para ampliar conocimientos, se dio a conocer entre su entorno, compró su camilla, trabajaba a domicilio aprovechando oportunidades… Hasta que un día se propuso buscar un local donde establecer su consulta. Lo encontró. Funcionaba bien gracias a sus pacientes fieles y otros que iban y venían. Un día tenía más demanda de la que podía atender y contrató a dos personas. También amplió servicios. Con el tiempo ha pasado de una consulta de fisioterapia a ser un centro de salud y bienestar.

Ahora cree que su clínica necesita un giro. Mejorar su imagen, tener más presencia, atraer nuevos clientes.

De inicio ya quiere una página web. Sí, todavía no la tiene, y confía en que si la tuviera le irían mejor las cosas. ¡Es un paso!

Le da una vuelta, lo comenta con sus allegados y concluye: “Quiero ser emprendedora”.

Pero en este caso encontramos dos inconvenientes: uno es que ya ha emprendido, y el otro es que no lo sabe.

Quizá este ejemplo responda a la personalidad del profesional que tiene ese “ADN de emprendedor”. Son creativos, dinámicos, tienen empuje, visión, con ambición de realización, con inquietud por realizarse, con capacidad para reinventarse… Son emprendedores!!!

La conclusión es que no podemos empezar a construir la casa por el tejado. Ser emprendedor no es una actitud, la implica. Ser emprendedor es la consecuencia de esa actitud. Y esa actitud la posee mucha gente, pero no lo saben.

 

¿Tú lo sabes?

Pin It on Pinterest

Share This