Mucho lamento y poca autocrítica

Me da la sensación de que vivimos en un continuo lamento empresarial. (El político, financiero e informativo lo doy ya por interiorizado). Lo que nos ha llevado a que, como todos estamos mal, busquemos colaboraciones de supuesto valor añadido que den con el producto/servicio clave que nos saque del hoyo. Incluso promovemos relaciones rocambolescas para ver si podemos alargar nuestra agonía. Perdón, nuestra supervivencia.

Pero… ¿de verdad que tú comprarías donuts con mostaza?

Es un ejemplo muy absurdo, pero es que hay colaboraciones que por mucho que busquen sinergias lo único en lo que se parecen es que están en la sección de alimentación.

Muchas veces buscamos soluciones en los demás cuando a lo mejor lo que tenemos que hacer es centrarnos en nosotros, recapacitar, identificar nuestros errores, hacer autocrítica, generar nuevas ideas con el equipo y tirar hacia adelante. Como, por ejemplo, hacer el donuts de más sabores o buscar un canal de venta alternativo.

Esto es tan sólo una sensación. Yo soy optimista y creo que siempre hay una solución, sea desde dentro o desde fuera. O por lo menos una razonable con los menores daños colaterales. Y creo firmemente que tenemos que luchar por aquello en lo que creemos y por tener un futuro mejor. Porque si con lo que nos conformamos es con el mal presente que tenemos… mejor no nos preocupemos por el futuro… ¿para qué?

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