El emprendimiento, ¿burbuja o realidad?

El emprendimiento se está desbocando y ya pasamos de la fórmula magistral de la recuperación económica a la moda de “el que no emprende no mola”

Nos están taladrando todo el día con las bondades del emprendimiento, los éxitos de las Silicom Valley, las políticas facilitadoras, las instituciones solidarias, la apertura del crédito en los bancos, los ICO, los business angels, los talent shows televisivos, etc. etc. etc., y no se para nadie a pensar que a lo mejor lo que faltan son ideas, gente preparada para ello o ganas. Porque vendernos emprendimiento en un país en el que el 99,8% del tejido empresarial son autónomos y pymes suena un poco a chiste. Aunque es verdad que somos más generadores de autoempleo que “emprendedores”. Es decir, somos generadores de profesionales independientes del “yo me lo guiso y yo me lo como” frente a mirar hacia el futuro y generar valor económico, social y personal para construir proyectos empresariales que nos superen.

Con todo este bombo creo que se está distorsionando la realidad y se están sobredimensionando los potenciales efectos positivos del potencial emprendedor. Y en este país ya sabemos cómo terminamos con las burbujas. Y no siempre vamos a ganar mundiales de fútbol.

Es muy duro pasar de una educación basada en la estabilidad y longevidad laboral en una gran empresa a la exaltación exacerbada del “emprende fácil”.

Tenemos que empezar a dar pasitos desde abajo. Desde el cole. Enseñar que hay más caminos que el del funcionariado, y que luego cada uno elija lo que quiera. Pero no forcemos ahora la máquina cuando no estamos educados ni enseñados en ello. Porque emprender es una gran realización profesional y personal, pero también es muy duro y sacrificado, y las cosas no son tan fáciles como el “emprende fácil” que nos venden. Que ni las políticas son tan buenas, ni las instituciones ayudan tanto, ni los bancos están tan abiertos, ni los business angels son tantos y los talent shows televisivos están cerrando.

Por tanto no tengamos miedo a emprender (eso nunca) pero con sentido común.

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