El buen uso de las redes sociales en la empresa

A día de hoy, las redes sociales se han convertido en el eje central para establecer cualquier relación. Han sido muchas las empresas que han visto a través de esta herramienta una gran oportunidad para obtener información del público objetivo al que van dirigidos.

 Es por ello por lo que dan el salto y abren cuentas en Twitter, páginas en Facebook, perfiles en Google Plus entre otras, con el objetivo de estar presentes y sobretodo como medio de comunicación. Lo que normalmente buscan las empresas es redirigir a los usuarios que se encuentran en estas plataformas a sus páginas webs, que es a través de ellos donde consiguen a los clientes. Esto es, o bien porque son una e- commerce o porque en las webs corporativas se facilitan los datos de contacto y descripción e información de los productos.

 Al igual que cuando se tiene un proyecto empresarial y se fija una serie de pautas para llevarlas a cabo, en las redes sociales sucede exactamente lo mismo. Las empresas deben proyectar una imagen positiva y cercana de la marca, además de establecer y fortalecer las relaciones y definirse como referentes en el campo de la actividad que llevan a cabo. La interactuación y fidelización es algo fundamental ya que consolida al negocio, siempre y cuando la imagen que se transmita sea positiva en la que se mejorará también a largo plazo el posicionamiento de la web.

 La presencia por parte de las empresas en las redes consigue que los competidores, clientes, socios y consumidores siempre los tengan en la mente. De esta manera, inconscientemente podemos realizar un estudio de mercado mediante encuestas, cuestionarios o simplemente llevando un seguimiento. Las empresas conocerán opiniones, intereses y datos de relevancia por parte del usuario que les servirá para obtener una mayor información y una mayor eficacia no solo de los usuarios, sino también de la empresa.

 Por el contrario si la actividad ejercida en las redes sociales consiste en bombardear al usuario con publicidad e información masiva, este quedará saturado y perderá en cierta medida la confianza que había depositado en un primer momento, generando una imagen negativa. Lo idóneo es que la persona encargada de gestionar las redes no sea un tercero, sino un pilar fundamental de la empresa que trate día a día con los clientes, conozca la realidad de la empresa, la demanda e inmediatez  que generalmente terceros no pueden proporcionarlas.

 

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