¿A qué piso va?

Ahora con tanta tecnología estamos perdiendo el contacto humano, las relaciones personales y, sobre todo, las oportunidades de crear relaciones que no sabes dónde te podrían llevar. Y todo a pesar de las redes sociales, de internet, de los whatsapps, la apertura de mente, etc.

¿Qué no? Un ejemplo tonto

Hace 20 años…

Dos personas entraban en un ascensor y…

  • Persona 1: Hola, buenos días
  • Persona 2: Buenos días
  • P1: ¿A qué piso va usted?
  • P2: Al séptimo por favor
  • P1: ¿Al séptimo? ¿Conoce a Pepa?
  • P2: No.
  • P1: Como va al séptimo.
  • P2: Ya, pero a casa de Alfonso.
  • P1: ¡Alfonso! que gran tipo.
  • P2: Sí. La verdad es que sí.
  • P1: Y qué frío hace ¿vedad?
  • P2: Pues sí. Es invierno. Es lo que toca.
  • P1: ¡Uy! El séptimo. Su piso.
  • P2: Sí. Gracias. Hasta luego.
  • P1: Hasta luego. Y recuerdos a Alfonso.

Hoy…

Dos personas entran en un ascensor…

  • Bip bip
  • Ring
  • (Sonido de tecleo)
  • #… @… ;-o

Hace 20 años…

No había smartphones, los ascensores eran más lentos, 30 segundos mirando el techo o el suelo eran eternos y, lo que terminaba de romper el hielo, los ascensores no tenían memoria y todos los ocupantes debían decir a qué piso iban o preguntarlo por educación. Es decir, había que mirarse, hablar, interactuar… socializarse.

Hoy…

Ni te miras. Cada uno pulsa su piso y el ascensor piensa solo. Da gracias si intercambias saludos. No hay cruce de miradas, ni palabras. Cada uno en su mundo.

Creo que debemos pararnos y pensar que quizás en nuestro próximo ascensor a quien tengamos enfrente sea el amor de nuestra vida, nuestro futuro mejor amigo, alguien interesante, el próximo jefe, el cliente estrella o nadie.

Pensemos simplemente que sin saludar, sin levantar la vista de esa pantallita o sin un simple “buenos días” nada va a empezar.

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