Objetivos al fin y al cabo

Objetivos al fin y al cabo

En los negocios, como en la vida, todo es cuestión de objetivos. Objetivos a más o a menos plazo. O Incluso a micro-plazos.

Todas las mañanas ponemos un pie en el suelo pensando en algo que tenemos que hacer. Y en la ducha después en otra cosa. Y con el café en otra. Y pensamos en la reunión de mañana, y en el viaje del fin de semana, en la comida con el cliente de la semana que viene, etc. ¿Al final son planes o metas a lograr?

Hay objetivos más y menos agradables, voluntarios e involuntarios, naturales o forzados… Todos ellos metas a más plazo de ahora mismo, y para los que necesitamos un plan. Planes en los que debemos analizar nuestras capacidades, actitudes y recursos, el entorno que nos rodea y los agentes influyentes para trazar la estrategia más adecuada.

Por ejemplo, para algo tan sencillo como llegar a la oficina, tenemos que pensar el mejor recorrido con la influencia del clima, el tráfico, el tiempo que tenemos, si cogemos el coche o el metro… Y todo con el único objetivo de llegar a la oficina. Y lo hacemos todos los días.

Pero a parte de tener objetivos alcanzables y un buen plan para lograrlos, tenemos que ser pacientes y consecuentes.

Pacientes para seguir los acontecimientos poniendo en el camino el máximo esfuerzo para que se genere el entorno óptimo y lograr los objetivos. Y consecuente porque pase lo que pase la capacidad de cambio, adaptación o consecución estará en nuestra mano.

No seamos inflexibles en nuestros planes porque puede ser que las condiciones, el entorno, los agentes e incluso nuestros propios objetivos cambien. Debemos dar cabida a la imaginación, a la flexibilidad y a la capacidad de adaptación. El análisis y la toma de decisiones son muy importantes, pero más el asumir y aprender de las equivocaciones. Todo el mundo se puede equivocar cuántas veces quiera o pueda, el éxito o el fracaso puede estar en saber asumir los errores y aprender de ellos.

Equivocarse no es fracasar si se aprende de ello. Como dijera Thomas Edison “Ya conozco 999 maneras de cómo no encender una bombilla”.

La vida siempre te da, no una “segunda” oportunidad, sino “otra”, sin número. No pienses en número de la oportunidad, piensa que es “otra” y aprende de las que has pasado.

La vida, y los negocios como parte de ella, te dan todas aquellas oportunidades que te ganes o te merezcas para lograr tus objetivos.

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