Comodidad en la oficina

Comodidad en la oficina

Nos pasamos la mayor parte del día en la oficina. Por eso cada puesto de trabajo debe ser cómodo y adecuado a la actividad que vayamos a desempeñar. Evidentemente hay profesiones que requieren de condiciones físicas, pero en esta ocasión nos centraremos en lo relativo al trabajo de oficina y despacho, que a pesar de que no existen riesgos alarmantes, hay que tener en cuenta algunas consideraciones para evitar las denominadas patologías laborales físicas, relativas al espacio de trabajo, y psicosociales, generadas por el ambiente o carga de trabajo. Por esto, las oficinas deben estar perfectamente acondicionadas teniendo en cuenta lo siguiente:

Diseño de los puestos de trabajo: cada puesto de trabajo debe estar dotado de todo lo necesario para el trabajador, atendiendo a la calidad de los materiales y a: una silla ergonómica ajustable, las dimensiones del escritorio o mesa son importantes, la colocación del ordenador y sus complementos.

Iluminación: sin duda un despacho con luz natural es mucho más agradable, por la sensación que provoca de confort. Ésta debe estar complementada por iluminación artificial, luz fría (blanca o azulada).

Climatización: trabajar en un espacio acondicionado, a una temperatura óptima y con los niveles idóneos de humedad, son también requisitos para evitar patologías.

Orden: cuidar la limpieza y ordenación del material es fundamentale, sobre todo cuando existen elementos de cierto riesgo como pueden ser los cables o armarios.

Pausas periódicas: esto se suele hacer para tomarse descansos mentales pero es conveniente hacerlo para evitar las posturas prolongadas frente al ordenador.

 

Aquí hemos expuesto algunos aspectos a tener en cuenta, hay otros que también influyen en la comodidad en la oficina, pero todos ellos provocan un fin común: favorecer la productividad.

 

 

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