Clientes satisfechos con tu servicio

Clientes satisfechos con tu servicio

Lo más preciado por cualquier empresa son sus clientes. Conseguir el primero complicado pero mantenerlo es un reto.

Vivimos en un mundo donde la competitividad en cualquier sector empresarial es una evidencia, por lo que estar posicionado requiere de un esfuerzo. Aportar valor añadido será lo que marque la diferencia ante competidores y generará confianza en los clientes.

La premisa reside en escuchar al cliente: que se sienta atendido y comprendido es fundamental para ganar su confianza. Por lo tanto, el servicio de atención al cliente debe ser inmejorable.

Satisfacer las necesidades: frecuentemente los clientes solicitan servicios que no están en la mano de las empresas, pero hay que saber gestionar estas solicitudes amablemente, o bien recomendando proveedores o bien explicando de manera asertiva que ‘se escapa de las competencias de la compañía’.

Valor añadido: adelantarse a las necesidades de los clientes es el sumun para la fidelidad, ya que así se evita la aparición del problema. Por ejemplo, los centros de negocios fundamentalmente centran su actividad en la gestión de espacios de trabajo y oficinas virtuales pero también ofrecen un amplio catálogo de servicios que, por la experiencia, los profesionales demandan en ocasiones puntuales: catering, traducciones, traslados, viajes…

En los momentos tan complicados que vivimos tenemos que tener más presente el aportar el máximo valor posible en todo lo que ofrecemos, mayormente si de lo que se trata es de dotar a otras empresas de las herramientas necesarias para que sigan generando valor por otros cauces. Hasta ahora todo se ha definido alrededor del servicio al cliente, ser flexible, cubrir sus necesidades, etc. Pero ha llegado el momento de asumir responsabilidades y creer que esa filosofía ya está totalmente implantada en nuestras empresas, estando preparados para dar un paso más en la búsqueda de servicios orgánicos para el cliente.

Una necesidad orgánica empresarial es aquella función necesaria sin la cual, por ridícula y poco estimulante que resulte, es imposible trabajar. Ejemplos claros de esto se dan en los espacios de trabajo, donde la complementación de pequeñas actividades, de poca generación de valor intrínseco, hacen que una empresa pueda funcionar: la gestión de alquileres, los suministros, las líneas telefónicas, la conexión a internet, el mantenimiento de las instalaciones, la limpieza, los tonner de la impresora, el papel, la seguridad, etc. Todo esto al final se convierte en ocupación de tiempo que nos desvía de lo que realmente nos genera ingresos o nos hace invertir dinero innecesariamente en servicios que no llegamos a explotar ni al 50%. Como respuesta a esta situación nacieron los business center, implementando en espacios genéricos todos los servicios necesarios para la subsistencia de diferentes empresas.
Pero hoy, al igual que la sociedad, las empresas han cambiado, y con ello sus necesidades orgánicas. Ya no vale con ofrecer lo necesario para sobrevivir sino que hay que aportar también lo necesario para crecer y ayudar a generar valor. Nuestra filosofía de servicios debe cambiar y dirigirnos a aportar a nuestros clientes no solo aquello que nos hace ganar dinero sino también todo lo que les pueda ayudar a aumentar su potencialidad de negocio. La idea es convertirnos en más que proveedores, es establecer una relación de partners globales en la cual nos apoyemos mutuamente para crecer de la mano.

Además, apoyando esta filosofía tenemos que cada día nos tenemos que posicionar más en lo que sabemos hacer y rodearnos de profesionales externos que nos apoyen en aquello que no es nuestro “core business”. Tenemos que superar las ideas futuristas de servicios globales desde dentro y plantarnos en las soluciones globales hacia afuera. Tenemos que ser eficientes en nuestro trabajo y tener en mente un catálogo de empresas de confianza susceptibles de ayudarnos a solucionar posibles necesidades de nuestros clientes. De esta forma vamos a generar la confianza necesaria a nuestro alrededor para que nos valoren por todo lo que aportamos y no solo por lo que hacemos.

La base de todo este planteamiento es la confianza y la honestidad hacia el cliente, debiéndole de ofrecer claramente qué soy capaz de hacer yo con mis recursos y para qué recurro a otros. El objetivo es que los clientes encuentren el valor en las soluciones que les aportamos y no en quién se las ha realizado.

En Busining hemos querido ser fieles a esta filosofía y aportar más al concepto de centro de negocios, creando un business center totalmente adaptado a las necesidades orgánicas de las empresas y en el cual van a recibir soluciones globales. Nuestro concepto es claro: “para que solo te ocupes de generar valor”. Planteamos una filosofía más agresiva de colaboración y de confianza, es el siguiente paso al networking, es el partnetworking, porque los negocios tienen que estar en continuo movimiento.

 

 

 

 

 

Pin It on Pinterest

Share This