La idea es el punto de partida

La idea es el punto de partida

Habría que preguntar a muchos emprendedores qué les queda de las ideas para emprender que tenían inicialmente. Al principio se cree en ella a pies juntillas. Se defiende con uñas y dientes. Y se apuesta por ella. Aunque con el tiempo ésta se va limando, adaptando y modificando para conseguir encajar en el mercado y llegar al público objetivo. Esa es la clave en  esta aventura.

La idea es el motor del emprendimiento. Por muy rocambolesca que pueda sonar hay que darle una oportunidad, madurarla y ponerla en práctica. De una charla o una hipótesis puede surgir una idea que se convierta en un gran negocio. Sin embargo, emprender es un aprendizaje continuo y las ideas de negocio más innovadoras también van evolucionando junto con su creador. No hay que enamorarse demasiado del plan inicial y saber ir adaptándose. Lo normal es que, como decíamos, una idea evolucione y quizás acabe siendo algo totalmente diferente porque el propio mercado así lo pide. Si tienes diferentes ideas para emprender, ya tienes un gran motivo para arrancar con tu propio negocio. Para ponerlo en práctica te dejamos algunos consejos, pero recuerda la importancia de ser flexible y evolucionar con tu idea según pase el tiempo.

Cómo hacer realidad tus ideas para emprender

 

1. Elabora un plan de negocios

Cuando ya tienes una idea de negocio el siguiente paso, y el más importante, es saber si es viable. ¿Cómo? Creando un plan de negocios que resuelva estas dudas. En este documentos debes incluir:

  •       Los objetivos de tu empresa.
  •       Las estrategias que llevarás a cabo para conseguirlos.
  •       La estructura de la organización.
  •       El presupuesto necesario para financiar tu proyecto.
  •       Diferentes problemas que puedan surgir así como soluciones para ellos.

Si todo cuadra (especialmente los números), tu idea de negocio es viable y estás en condiciones de empezar a trabajar para hacerla realidad. El plan de negocios te servirá para solicitar financiación, en caso de que la necesites, y se convertirá en la guía principal del rumbo de tu negocio. Recuerda que es un documento vivo que deberás ir actualizando (mínimo dos veces al año) según las decisiones que tomes y que puedan afectar al modelo de negocio establecido en un primer momento. Si no lo haces, se quedará obsoleto rápidamente.

 

2. Define a tu cliente

Debes conocerle a él mejor que a ti mismo: estudia su comportamiento, gustos y preferencias, patrones de consumo… A partir de ahí, podrás definir mejor qué necesidades o problemas resuelve tu producto o servicio para esa persona en cuestión. Necesitas conocerlo bien para saber qué ofrecerle, con qué mensajes, a través de qué vías… Así, tu estrategia será mucho más efectiva.

Para identificar a tus consumidores potenciales, considera variables como el género, la edad, el nivel socioeconómico, ubicación geográfica, estudios, estilo de vida… Haz una radiografía perfecta y dedica tiempo a encontrar a tu target.

 

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3. Analiza a tu competencia

Tus competidores también son un factor muy importante a evaluar cuando estás poniendo en marcha tus ideas para emprender. No hay que olvidar que hay otros actores en el mercado que también están intentando hacerse con la atención de tu target y que, probablemente, te saquen un poco de ventaja en cuanto a experiencia. Para hacer este análisis, trata de identificar quién es tu competencia directa, qué está haciendo para llegar a su público objetivo, cómo es su producto o servicio y qué ofrece, cuál es su política de precios… Cuanta más información tengas, mejor. Al mismo tiempo, trata de identificar las fortalezas y puntos débiles de cada caso. Después compáralo contigo y tu idea de negocio. Lo más importante es que te diferencies de los demás y tengas una propuesta innovadora que atraiga a tu cliente potencial.

 

4. Invierte en tecnología y personas

Para hacer realidad tu negocio seguramente vayas a necesitar ayuda, por eso no dudes en invertir en las herramientas y el equipo necesarios para conseguirlo. Tú solo no puedes llegar a todo y necesitas delegar para poder tener éxito. Contempla en tu plan de negocio todas estas necesidades a la hora de hacer números y trata de no escatimar demasiado. Analiza bien la inversión y su retorno, pero recuerda que esto de emprender va también de arriesgar.

 

5. No pierdas nunca la ilusión

Muchas veces los emprendedores necesitan ese último aliento de aprobación que termine de respaldar esa idea de negocio. Buscamos y preguntamos a un sinfín de fuentes, tratamos de moldear los conceptos y lo que contamos para que suene mejor, preparamos presentaciones y discursos elocuentes… Todo por la búsqueda de la aprobación. Pero es normal. Se llama ilusión y es algo que nunca debe faltar.

La ilusión es alegría, emoción, ambición, optimismo, futuro… Y lo más importante: personas. Un business plan o un cuadro de previsiones muestra datos, números, gráficos o palabras… pero no hay sentimientos ni sensaciones. Tenemos que ver más allá de los números, si son razonables, y valorar el esfuerzo y la ilusión de las personas que lo van a llevar a cabo.

Con estos cinco consejos para hacer realidad tu ideas para emprender estarás preparado para empezar tu propio camino. Recuerda que siempre habrá obstáculos y, tal vez, en algún momento, te parezca que no avanzas; sin embargo, lo más importante es que mantengas tu ilusión y sepas adaptarte a lo que esta aventura te va presentando.

 

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