Las ventajas de la venta online

Las ventajas de la venta online

Mientras instituciones, organismos públicos y aspirantes a gobernantes no paran de lanzar promesas de ayuda al emprendimiento, nadie se pregunta si de verdad existen buenas ideas, que creo hay de sobra, o, si los que las tienen, tienen suficiente capacidad para dar el salto empresarial; lo cual a mí me preocuparía mucho más y sería donde hay que ahondar.

Fomentar el emprendimiento con demasiado apoyo público es una forma de promover el “si no encuentras trabajo fabrícatelo tú mismo“, y podemos caer en el error de generar autoempleo para la supervivencia en vez de empresas innovadoras con futuro.

¿No sería más lógico empezar a fomentar el emprendimiento desde la educación, y no generar emprendedores artificiales o por necesidad? Aunque ahora es complicado pensar en el futuro, deberíamos reflexionar sobre cómo evolucionar y qué queremos construir. Y que no sean pisos!!!

Desde el colegio nos inculcan el miedo a la inestabilidad laboral y al fracaso. Nos empujan a lo fijo, al funcionariado. “Hijo, que es un trabajo para toda la vida

Pero, ¿para qué vida? ¿Para una que garantiza un sueldo y un trabajo plano en el que las aspiraciones de ascenso dependen de exámenes en vez de las capacidades y de los esfuerzos personales?

Evidentemente, la estabilidad es respaldada por los que apoyan el “hay que trabajar para vivir, y no vivir para trabajar“. Y es cierto, pero con matices. Porque ¿acaso el trabajo no es suficientemente parte de la vida? Si nos pasamos un mínimo de 1.720 horas al año trabajando, ¿no deberíamos pensar más en la realización y la superación personal que en la estabilidad? El trabajar es algo que al año sólo es superado por otra actividad vital: dormir.

Nosotros somos entusiastas y promotores del emprendimiento, pero creo que nos quedan muchas barreras por derribar, tabúes que romper y educación que mejorar para estar a la altura de las grandes ideas que nos rodean. No podemos limitarnos sólo a las modas emprendedoras, a las ayudas públicas y a aprender lo que es un plan de negocio solo en un MBA.

Evidentemente todo esto es muy romántico, y más con la que está cayendo, pero habrá que pensar en algún momento en el futuro. O pensar que…

¡¡¡Llega la hora de los valientes!!!

Tengo una amiga que es fisioterapeuta: estudió la carrera, asistió a conferencias y cursos para ampliar conocimientos, se dio a conocer entre su entorno, compró su camilla, trabajaba a domicilio aprovechando oportunidades… Hasta que un día se propuso buscar un local donde establecer su consulta. Lo encontró. Funcionaba bien gracias a sus pacientes fieles y otros que iban y venían. Un día tenía más demanda de la que podía atender y contrató a dos personas. También amplió servicios. Con el tiempo ha pasado de una consulta de fisioterapia a ser un centro de salud y bienestar.

Ahora cree que su clínica necesita un giro. Mejorar su imagen, tener más presencia, atraer nuevos clientes.

De inicio ya quiere una página web. Sí, todavía no la tiene, y confía en que si la tuviera le irían mejor las cosas. ¡Es un paso!

Le da una vuelta, lo comenta con sus allegados y concluye: “Quiero ser emprendedora”.

Pero en este caso encontramos dos inconvenientes: uno es que ya ha emprendido, y el otro es que no lo sabe.

Quizá este ejemplo responda a la personalidad del profesional que tiene ese “ADN de emprendedor”. Son creativos, dinámicos, tienen empuje, visión, con ambición de realización, con inquietud por realizarse, con capacidad para reinventarse… Son emprendedores!!!

 

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